espacio histórico refugio de la font gran de benissanet

Benissanet en la batalla del Ebro:
La batalla del Ebro se inició a las 0.15 horas del 25 de julio de 1938, cuando el V Cuerpo de Ejército, dirigido por Enrique Líster, cruzó el río por Benifallet y Miravet. Una vez consolidada la cabeza de puente se avanzó en dos direcciones, una hacia El Pinell de Brai y la otra hacia Benissanet y Móra d’Ebre. Paralelamente, el XV Cuerpo de Ejército, guiado por Manuel Tagüeña, cruzó el Ebro por Flix, Riba-roja y Ascó.

Una vez el frente quedó establecido en las puertas de Vilaba dels Arcs y Gandesa, y el Ejército del Ebro decidió dejar el ataque para pasar a resistir sobre el terreno, los pueblos ribereños se convirtieron en un lugar estratégico, no solo para instalar puentes o pasarelas, sino también como lugar de concentración de tropas y alimentos que iban hacia el frente, y para la evacuación de los heridos.

A lo largo de casi toda la batalla Benissanet se convirtió en retaguardia del Ejército republicano y en uno de los ejes de comunicaciones a través del río. En la población hubo un destacamento de potabilización de aguas, que analizaba el agua que se repartía a los soldados. Y también el Estado Mayor de Líster, entre agosto y octubre.

Al mismo tiempo, las condiciones de vida fueron empeorando y, poco a poco, la población civil que estaba escondida en las casas de campo próximas al núcleo urbano se fue relacionando con los soldados, intercambiando comida, productos varios y colaborando en la construcción del refugio.

Poco a poco las ofensivas franquistas fueron desgastando la heroica resistencia de los combatientes republicanos, que día a día iban dejando sus vidas en las sierras de Pàndols y de Cavalls, hasta la última ofensiva, que se inició el 30 de octubre. Primero ocuparon los altos de la sierra y prosiguieron en dirección al Ebro, siguiendo la carretera de Gandesa a El Pinell, donde entraron el 3 de noviembre. Por ello, las fuerzas republicanas que defendían la sierra de Pàndols se vieron obligadas a repasar el Ebro la noche del 3 al 4 por Benifallet, para no ser rodeadas.

A partir de aquí, el avance franquista fue muy rápido y llegó a ocupar Miravet el día 4; el día 6, Benissanet, y el 7, Móra d’Ebre. La batalla del Ebro terminó la noche del 16 de noviembre, cuando los últimos soldados republicanos cruzaron el río por Flix.

En definitiva, lo que quedó en el Ebro fue muerte y destrucción, y Benissanet no fue menos. Los bombardeos, las avenidas y las fatalidades de la guerra destruyeron parte de la población que, con los muertos, los exiliados y refugiados, tardó muchos años en recuperarse de la batalla.

El refugio de la Font Gran de Benissanet:
Como consecuencia de la batalla del Ebro y la aparición constante de la aviación enemiga bombardeando los medios de paso próximos a Benissanet, y en algunos casos la misma población, las autoridades municipales y militares republicanas que la controlaban decidieron construir varios refugios, como el de la plaza de la Font Gran, además de otros particulares que se habilitaron en los sótanos de las casas, para la misma finalidad.

El refugio de la plaza de la Font Gran se construyó entre los meses de agosto y octubre. En las tareas participaron soldados republicanos que hacían de albañiles, excavando y reforzando varios tramos de las galerías con obra, y sobre todo chicas jóvenes del mismo municipio (unas 20 chicas de entre 14 y 16 años) que colaboraron, por turnos y de noche, extrayendo tierra.

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