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Situado en una en una terraza fluvial que en su punto más elevado llega a tener más de 50 m de altura en relación al nivel del río, constituyó un elemento clave para controlar el curso del río y el camino de Falset a Gandesa. Las referencias más antiguas del emplazamiento se remontan a los íberos y habría sido operativo hasta la salida de las tropas napoleónicas de la población en 1813. Entonces, su destrucción fue tan grande que ya no jugó ningún papel importante hasta que, en 1839, el general carlista Cabrera lo restauró. Más tarde, durante la Tercera Guerra Carlina fue artillado por los liberales. Reconstruido parcialmente y habilitado como cuartel de la Guardia Civil, a partir de 1875 dispuso de prisión, oficinas y viviendas para los guardias hasta 1938 cuando, durante la Batalla del Ebro, fue gravemente afectado por los bombardeos de la aviación nacional y ya nunca más fue útil. Su rehabilitación se inició a partir de 1994 con la creación de la Associació d’Amics del Castell (Asociación de Amigos del Castillo), y el inicio de las excavaciones arqueológicas y la consolidación de los sus restos.
El 3 de abril de 1938 con las tropas franquistas en las proximidades de Móra d'Ebre, el alférez Josep Brú de la 139ª Brigada Mixta de la 45ª División ordenó la voladura del puente que se había inaugurado en 1918. La población permaneció en poder franquista hasta que, el 26 de julio, fue reconquistada por la 1ª Brigada de la 11ª División republicana durante la Batalla del Ebro, cambiando nuevamente de manos el 7 de noviembre al reocuparla la 1ª División de Navarra. La población fue muy castigada por la aviación rebelde y provocó la dispersión de los vecinos por las sequías y la obligación de construir refugios: en el barranco de Fanega, en el terraplén de la actual avenida de las Corts Catalanes y en las cloacas, bodegas y cuevas. También serían frecuentes los combates aéreos. El más importante se produjo el 15 de agosto con unos 100 aparatos enfrentándose sobre la vertical de la población. Igualmente hay que destacar la actuación de la artillería antiaérea republicana: en el castillo instalaron una pieza y otras baterías en el oeste de la villa y en Móra la Nova para proteger los puentes republicanos.
Móra d'Ebre —que se encontraba en el centro del territorio republicano conquistado y estaba bien comunicada por ferrocarril, por la N-420 y por carreteras secundarias— se convirtió en lugar de distribución de material y de clasificación sanitaria. Por este motivo, a finales de julio, una vez superada la riada artificial provocada por los desembalses de los pantanos de los Pirineos, se construyeron dos puentes de hierro situados a unos 500 m uno del otro enfrente de la población. A inicios de agosto hicieron otro de las mismas características en la Illa, más hacia el sur. Todo este trabajo se hundió por otra avenida artificial el 18 de agosto. Entonces el paso del río, hasta que no se construyó otro puente de hierro de doble circulación, se tuvo que hacer con motores, barcas de remo y barcas pesadas sujetadas con cables. En este periodo también construyeron un puente de madera que se ubicó entre Móra d'Ebre y Benissanet. La lucha de los pontoneros para enlazar las dos orillas se saldó con una gran mortalidad y muchos de estos héroes anónimos fueron enterrados en el antiguo huerto de Cardoneta.
INF - Localización google maps
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